El cardamomo es una planta aromática originaria de las Cardamom Hills en India, en la région de Kerala y en la costa de Malabar. Hoy en día, se cultiva en otros países de Asia, Camboya, Vietnam y Sri Lanka.
Fruto de la Elleraria cardamomum, el cardamomo es una planta de la familia de las Cingiberáceas como la cúrcuma o el jengibre.
El cardamom nace entre los 800 y 1500 metros de altura y prefiere los climas calilentes y húmedos. Las raíces crecen fuera del suelo y sobre ellas los granos de cardamomo.
Una vez cosechado, el cardamomo se pone a secar al sol o en espacios calientes.
Los granos de cardamomo tienen la forma de pequeñas semillas ovales de alrededor de 1 cm de largo, de coulor verde pálido. Se constituyen de tres alveolos internos que contienen pequeños granos negros. Son estos granos los que encierran el mayor potencial aromático de esta especie.
También existe el cardamomo blanco, obtenido por blanqueamiento del cardamomo verde, y el cardamomo negro, de sabor alcanforado, sobre todo utilizado en China.
Un poco de historia
El cardamomo se ha utilizado siempre en India y Pakistán porque sirve para comunicar con los Dioses. Como ofrenda, es fundamental para la purificación de las comidas.
El cardamomo tiene virtudes medicinales y antiguos tratatados de medicina propugnan la utilización de esta especia varios siglos antes de Jesucristo. Otros escritos médicos relatan su uso en preparaciones destinadas a las irritaciones de la garganta.
El cardamomo habría sido utilizado por los romanos por sus cualidades digestivas, calmantes y antisépticas.
En Europa llegó en la época de las cruzadas, dónde se utilizaba para perfumar los platos y refrescar el aliento.
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